¿Cómo comenzó el proyecto Relatos de una huérfana? Con Madre.

Relatos de una huérfana comenzó la noche del 27 de agosto, 2020 – sin saberlo en aquel momento. Esa noche escribí un texto: Madre. No crecí con ella, por sus problemas con las drogas. Aunque sí estaba consciente de que el escrito podría ser parte de lo que  pensaba que en algún futuro sería mi autobiografía, esa noche era un desahogo.

Se lo envié a Mayra SantosFebres, mi mentora, con quien suelo compartir mi escritura. La mañana siguiente, amanecí con la sorpresa de que lo compartió, junto con un hermoso mensaje.

Las palabras de Mayra retumbaron en mi corazón. La gran retroalimentación de personas que la siguen, de todas partes del mundo, me afirmaron que estaba en lo que debía estar. Que ese sería el comienzo de algo más grande que yo, porque tenía -aparentemente- el talento para conectar con otros.

No les miento si les digo que no tuve miedo y me quede medio paralizada cuando vi su post. Porque dentro de mí, no estaba preparada para compartir mis vulnerabilidades. Mucho menos con “el mundo”.  Pero dentro de las muchas enseñanzas que me ha dado Mayra, aquí surgió una. Pude haberme molestado con ella, hasta dejado de hablarle -y hubiese estado en todo mi derecho. Pero eso no cambiaría nada. Tenía en mi poder la oportunidad de saltar en la ola que Mayra había creado. Eso hice. Inmediatamente, publiqué un video hablando acerca del poema en mi Instagram y en mi Facebook.

Titulé el video: Relatos de una huérfana. Hablé acerca de cómo escribí el texto y se los leí por primera vez. El apoyo y la visibilidad que recibió este video me tocaron aún más. Ese día fue que me di cuenta, no solo que podía conectar, si no que tenía voz y plataforma para hacerlo.

Ya me estaba claro que mis estudios no serían mi profesión. De alguna manera, la escritura y la comunicación social lo serían. Porque hay muchas personas que pueden estudiar Contabilidad o Ciencias del Ejercicio y ejercerlo. Son profesiones metódicas. Una vez sabes qué hacer, es sucumbirte a la monotonía de ellas. Pero, ¿cuántas personas han vivido lo que yo viví en hogares, y decidido alzar sus voces para visibilizar esta comunidad? Que yo conociera… ninguna.

Este es mi llamado. Lo supe ese día. Con un poema y una mentora un poco imprudente. ¡Gracias, Mayra!

Madre

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